Allí estaba, sentado en un banco del parque, intentando recordar de qué le sonaba aquella mirada viva e ingenua, esa sonrisa dulce y risueña, aquel rostro arrugado que le resultaba extrañamente familiar. Estaba seguro de que la había visto en algún otro sitio, pero no conseguía recordar ni cuándo ni dónde. Seguía ensimismado en sus pensamientos cuando algo le interrumpió. Se trataba de un niño de unos cinco años que jugueteaba alborotadamente persiguiendo a un perro bastante más grande que él. El niño gritaba y corría hacia el perro intentando agarrarle de la cola, pero éste era más rápido y el pequeño no conseguía darle alcance. Finalmente el niño se rindió y dejó en paz al perro. Cansado de tanto correr decidió sentarse al lado de aquel señor que le parecía tan serio. Se quedó observándole durante un buen rato.
-Oiga señor, ¿cómo es posible que siendo tan viejo parezca tan aburrido y amargado?- preguntó con un descaro que no era propio de un niño de cinco años.
Ricardo, el señor, se quedó sorprendido por aquella pregunta tan maleducada y a la vez sincera. No supo qué responder. Se quedó callado mirando al frente e intentó ignorar a su nuevo acompañante.
-¡Pablo cariño, no molestes a la gente, venga, vete a jugar con los demás niños!- le animó aquella señora tan misteriosa.
-Si no le estoy molestando abuela, sólo estábamos charlando.
Ricardo no desaprovechó la ocasión y decidió preguntarle al niño a cerca de su abuela.
-¿Es esa tu abuela? Parece realmente encantadora.
-Si que lo es- respondió el niño convencido-, me lleva todos los días al parque y me prepara tarta de chocolate para merendar.
-¡Qué suerte! Y ¿Cómo se llama?- intentaba averiguar algo que le hiciera recordar- Es que voy a pedir una como la tuya estas navidades.
-Se llama Alice, pero las abuelas no se piden por navidad, además eres demasiado viejo como para tener una- Ricardo empezaba a sentirse molesto por el carácter tan espabilado que tenía ese niño.
Alice… se quedó pensativo durante unos segundos. También el nombre le resultaba familiar pero no conseguía recordar por qué.
Estaba anocheciendo, las nubes cubrían de lleno el cielo y empezaba a hacer frío.
-Venga Pablo, vámonos. Es hora de volver a casa- Se apresuró a decir su abuela.
Alice fue hasta el banco en el que estaban sentados y le tendió el abrigo a su nieto. Antes de marcharse le dedicó a Ricardo una dulce mirada y una tierna sonrisa.
Entonces Ricardo lo recordó todo. Esa sonrisa tan agradable y aquellos ojos tan sinceros le hicieron desvelar el misterio. Recordó las noches tan divertidas que había pasado junto a Alice, todas las aventuras vividas a su lado, el amor que había sentido por ella… Había pasado mucho tiempo, y su cuerpo ya no era tan esbelto, su cara no tenía una piel tan perfecta, y su pelo no estaba tan largo como antes; pero su mirada permanecía joven, llena de vida y esperanza.
Quizá aquel niño tenía razón; se había convertido en un viejo aburrido y amargado desde que tuvo que separarse de ella. No había conseguido rehacer su vida porque cada noche que pasaba soñaba con que volvía a encontrarla. Su único deseo había sido pasar el resto de su vida con ella. Pero los años fueron pasando y sus esperanzas desvaneciéndose. Hacía ya un tiempo que no pensaba apenas en ella, que conseguía distraerse yendo a aquel parque y viendo jugar a los niños. En realidad el siempre había deseado tener hijos e incluso nietos, pero sólo si era con ella. En cambio Alice había aprovechado bien el tiempo. Seguramente viviese feliz al lado de su marido y rodeada de su nieto. No parecía haberle echado mucho de menos, y ese día, Ricardo estaba seguro de que no le había reconocido, es más, de que ni siquiera le sonaba su cara. Éste tenía ganas de gritarle que era él, Ricardo, y que la había estado esperando durante toda una vida, que nunca había vuelto a amar a otra mujer y que quería recuperar el tiempo perdido. Pero entonces volvió a recordar que aunque él la había esperado y amado en sueños, ella había rehecho su vida con otro hombre. Ricardo sintió una tristeza inconmensurable y un agudo pinchazo en el pecho le cortó la respiración; sintió decepción, rabia e incluso traición. Decidió no volver nunca más a ese parque, pensó que no le haría ningún bien volver a ver a Alice. Tenía miedo de cómo reaccionaría al verla, quizá le contase toda la verdad; no quería hacerle daño por nada del mundo y, en el fondo, se alegraba de que no hubiese sufrido tanto como él; pues, después de todo, seguía amándola.
A, 30 de abril: Caballo de los sueños.
B, 7 de mayo: La noche del soldado.
A, 14 de mayo: La calle destruida.
B, 21 de mayo: Melancolía en las familias.
A, 28 de mayo: -Son cosas que pasan el día antes.
B, 7 de mayo: La noche del soldado.
A, 14 de mayo: La calle destruida.
B, 21 de mayo: Melancolía en las familias.
A, 28 de mayo: -Son cosas que pasan el día antes.
-¿El día antes de qué?
-El día antes de la felicidad.
B, 4 de junio: -Son cosas que pasan el día antes.
-¿El día antes de qué?
-El día antes de la felicidad.
domingo, 6 de diciembre de 2009
sábado, 5 de diciembre de 2009
LA DESCONFIANZA
-Alcánzame la bolsa, haz el favor, que tengo ahí la crema.-Yo te la busco -dijo él.-No; no me curiosees -lo cogía por un brazo-. Dame esa bolsa, Tito.-Me divierte fisgar. ¿Tienes secretos, Luci?
-Yo ¿secretos?, ¿qué te hace pensar eso?.
-Llevas unos días un poco extraña, ya no compartes conmigo nada, ni una sonrisa.
-Pero como puedes decir eso, me cansas, todo el día igual.-dijo ella mientras se echaba la crema.
-Puf, se lo que te pasa, estas con otra persona y no quieres decírmelo ¿eh?.-dijo con un tono de dircursión.
-Pero que me cuentas, si eres tan desconfiado será porque tú estás haciendo lo mismo y crees que yo soy igual, pues para tu información, no, no estoy saliendo con nadie, pero sabes lo que te digo, que esto ya terminó.-dijo Lucy, después dio un portazo.
Él se quedo asombrado, no pensaba que Lucy iba a reaccionar así por lo que abrió la puerta y salió corriendo detrás de ella.
-Ei Lucy espera, no te vayas por favor.-pero ella no contestó y continuo andando.
En un principio Lucy iba a vivir en la casa de sus padres pero sus hermanos no la dejaban vivir en paz. No duro 2 semanas, cuando alquiló un piso en el centro de Madrid.
Él se encontraba solo, quería volver con ella, pedirle perdón, y continuar con su vida como antes, los dos juntos de nuevo.
Buscó a Lucy y se enteró de que se había alquilado un piso por un amigo de su hermano, busco en una guía de teléfonos, y la encontró. Ese mismo día fue a su casa.
- Hola Lucy, ¿qué tal estas?.
-Bien, ¿qué quieres?
- Me gustaría hablar contigo y pedirte perdón, se que fui un desconfiado pero ese mismo día tuve un problema en el trabajo con el jefe.
- Mira quién es el que oculta secretos.¿tienes algún secreto Tito?-preguntó Lucy.
-Ese era el único, te lo pensaba contar pero… ¿me perdonarás por todo esto?
-Estas perdonado, pero hagamos una cosa, nos contaremos todo, no dejaremos nada atrás, ¿esta bien TITO?
-De acuerdo, volvamos a casa.
Así nunca más volvieron a desconfiar el uno del otro.
-Yo ¿secretos?, ¿qué te hace pensar eso?.
-Llevas unos días un poco extraña, ya no compartes conmigo nada, ni una sonrisa.
-Pero como puedes decir eso, me cansas, todo el día igual.-dijo ella mientras se echaba la crema.
-Puf, se lo que te pasa, estas con otra persona y no quieres decírmelo ¿eh?.-dijo con un tono de dircursión.
-Pero que me cuentas, si eres tan desconfiado será porque tú estás haciendo lo mismo y crees que yo soy igual, pues para tu información, no, no estoy saliendo con nadie, pero sabes lo que te digo, que esto ya terminó.-dijo Lucy, después dio un portazo.
Él se quedo asombrado, no pensaba que Lucy iba a reaccionar así por lo que abrió la puerta y salió corriendo detrás de ella.
-Ei Lucy espera, no te vayas por favor.-pero ella no contestó y continuo andando.
En un principio Lucy iba a vivir en la casa de sus padres pero sus hermanos no la dejaban vivir en paz. No duro 2 semanas, cuando alquiló un piso en el centro de Madrid.
Él se encontraba solo, quería volver con ella, pedirle perdón, y continuar con su vida como antes, los dos juntos de nuevo.
Buscó a Lucy y se enteró de que se había alquilado un piso por un amigo de su hermano, busco en una guía de teléfonos, y la encontró. Ese mismo día fue a su casa.
- Hola Lucy, ¿qué tal estas?.
-Bien, ¿qué quieres?
- Me gustaría hablar contigo y pedirte perdón, se que fui un desconfiado pero ese mismo día tuve un problema en el trabajo con el jefe.
- Mira quién es el que oculta secretos.¿tienes algún secreto Tito?-preguntó Lucy.
-Ese era el único, te lo pensaba contar pero… ¿me perdonarás por todo esto?
-Estas perdonado, pero hagamos una cosa, nos contaremos todo, no dejaremos nada atrás, ¿esta bien TITO?
-De acuerdo, volvamos a casa.
Así nunca más volvieron a desconfiar el uno del otro.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Alejandro Kulak
El conde Alejandro Kulak nació en Bohemia el año 1755, y fue bautizado un día que hacía un viento siniestro. Cayeron de las árboles un número insospechado de hojas secas y la comitiva del bautizo quedó atemorizado por el presagio. Aunque el bautizo siguió celebrándose los invitados estaban atemorizados. ala ceremonia terminó sin ningún acontecimiento raro. Pero después de unos años se supo que este bautizo tan siniestro dejó secuelas al pequeño conde.
Elconde no era como un niño normal, él en vez dee jugar con muñecos, se iba a su cuarto ha ver películas de muertos. Su cuarto estaba pintado de rojo y adornado con posters muy desagradables. Los posters eran de personas asesinadas. los años pasaban y el conde cada vez era más raro. No tenía amigos y se llevaba muy mal con sus padres. Solo le gustaba estar solo y ver películas de muertos. Su locura llegó al punto de hacerle matar a la gente. El conde no era responsable de sus actos ya que no podía impedirlos. Le encantaba la sangre, por eso comía carne cruda.
El conde no podía soportar la vida a la que le estaba llevando su locura y terminó suicidándose a las 27 años.
Elconde no era como un niño normal, él en vez dee jugar con muñecos, se iba a su cuarto ha ver películas de muertos. Su cuarto estaba pintado de rojo y adornado con posters muy desagradables. Los posters eran de personas asesinadas. los años pasaban y el conde cada vez era más raro. No tenía amigos y se llevaba muy mal con sus padres. Solo le gustaba estar solo y ver películas de muertos. Su locura llegó al punto de hacerle matar a la gente. El conde no era responsable de sus actos ya que no podía impedirlos. Le encantaba la sangre, por eso comía carne cruda.
El conde no podía soportar la vida a la que le estaba llevando su locura y terminó suicidándose a las 27 años.
un raro verano
Después del baño nos tendíamos sobre la hierba y atrapábamos alguna "mantis religiosa" y otros bichos. luego se levantaba el viento dulce, y nos recorria un escalofrío. Esto pasaba todos los días.
Aquel verano estaba en Bernal un pequeño peblo a las afueras de Ciudad Real. Allí conocí a un grupo de amigos. Todos los días nos íbamos a bañar. Pero un día cuando nos estábamos bañando se levantó un viento muy siniestro. No era como el de otros días y los bichos que veíamos otros días no los vimos. Nos empezó a resultar un poco raro pero no lo dimos mucha importancia hasta que oímos un ruido extraño. Nos empezamos ha asustar y nos fuímos al pueblo. la gente del pueblo estaba muy rara, era como si algo raro hubiera pasado. Me llamaron mis padres y me dijeron que nos teníamos que ir del pueblo. yo no sabía la razón por la que nos íbamos y mis padres no me lo quisieron decir. Nunca me han dicho porqué nos fuimos tan rápido del pueblo aunque yo se lo haya preguntado muchas veces. desde entonces no hemos vuelto a ir a Bernal.
Aquel verano estaba en Bernal un pequeño peblo a las afueras de Ciudad Real. Allí conocí a un grupo de amigos. Todos los días nos íbamos a bañar. Pero un día cuando nos estábamos bañando se levantó un viento muy siniestro. No era como el de otros días y los bichos que veíamos otros días no los vimos. Nos empezó a resultar un poco raro pero no lo dimos mucha importancia hasta que oímos un ruido extraño. Nos empezamos ha asustar y nos fuímos al pueblo. la gente del pueblo estaba muy rara, era como si algo raro hubiera pasado. Me llamaron mis padres y me dijeron que nos teníamos que ir del pueblo. yo no sabía la razón por la que nos íbamos y mis padres no me lo quisieron decir. Nunca me han dicho porqué nos fuimos tan rápido del pueblo aunque yo se lo haya preguntado muchas veces. desde entonces no hemos vuelto a ir a Bernal.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Alcánzame la bolsa, haz el favor, que tengo ahí la crema.
-Yo te la busco -dijo él.
-No; no me curiosees -lo cogía por un brazo-. Dame esa bolsa, Tito.
-Me divierte fisgar. ¿Tienes secretos, Luci?
-y dicho esto Tito se llevó un buen capón.
¿Qué, ya estas contento?-ay, jolines, no hay derecho-estate quieto o nos vamos a casa rapidito.
A si estaban de día de noche. Luci era una madre soltera que tenía que soportar al pesado de su hijo, que nunca se portaba bien. Recordaba con cierta apatía los momentos que le había ocasionado el pequeño diablillo. Cómo una vez que decidió que sería buena idea meter al gato en el microondas porque hacía frío, o la vez que prendió fuego a la casa de sus vecinos con mechero diciendo que es que un duende le había dicho que lo hiciera. estaba ya harta, a si que decidió llamar a "supernany" para que le ayudara. Pero la dijeron que no les apetecía irse hasta Málaga solo por que un niño quemará una cosa o dos.
así pues se quedo con el problema.
CONTINUARA(si se me ocurre algo)
-Yo te la busco -dijo él.
-No; no me curiosees -lo cogía por un brazo-. Dame esa bolsa, Tito.
-Me divierte fisgar. ¿Tienes secretos, Luci?
-y dicho esto Tito se llevó un buen capón.
¿Qué, ya estas contento?-ay, jolines, no hay derecho-estate quieto o nos vamos a casa rapidito.
A si estaban de día de noche. Luci era una madre soltera que tenía que soportar al pesado de su hijo, que nunca se portaba bien. Recordaba con cierta apatía los momentos que le había ocasionado el pequeño diablillo. Cómo una vez que decidió que sería buena idea meter al gato en el microondas porque hacía frío, o la vez que prendió fuego a la casa de sus vecinos con mechero diciendo que es que un duende le había dicho que lo hiciera. estaba ya harta, a si que decidió llamar a "supernany" para que le ayudara. Pero la dijeron que no les apetecía irse hasta Málaga solo por que un niño quemará una cosa o dos.
así pues se quedo con el problema.
CONTINUARA(si se me ocurre algo)
TIEMPO
Volodos miró fijamente a la imagen, se dio cuenta de que ya no era aquel niño pequeño, se quedo pensativo. Vio como su vida pasa por sus ojos, nunca se paró a pensar en lo que se había convertido. Cuántas vidas perdidas por su culpa, pero ya era demasiado tarde. Salió de la habitación y se cruzó con su jefe, se miraron detenidamente y cada uno siguió su camino. Salió a la calle y se puso a recordar. Media hora después se fue a casa.
El día siguiente se decidió, iba dejar su trabajo y a empezar a trabajar en una ONG para compensar el daño que había hecho, ya lo había decidido, iba ir directo a su jefe y a decírselo. Pero al llegar su jefe le dijo:"volodos tengo una nueva misión para ti y espero que no me falles si no ya sabes lo que te pasará; y de repente se le olvidó de un plumazo lo que le iba a decir, a si que decidió que haría la misión y luego se retiraría. Y llegó a Madrid, donde había quedado con su compañero. Se encontraron a la puerta del congreso de los diputados, Volodos quería saber cuál era el plan, pero se le negó la información. Le dijeron que entrara mientras le daban una pistola, se puso muy nervioso, no sabía de qué iba, el solo se metió ahí porque le habían dicho que tenía que salvar a euskadi, y se negó a continuar, pero era demasiado tarde: había comenzado un tiroteo con los guardias e iban perdiendo; en un último por hacer algo bueno empezó a disparar a sus compañeros. El resultado final fue una derrota innegable que resultó con Volodos muerto.
MORALEJA: no te metas en ETA
El día siguiente se decidió, iba dejar su trabajo y a empezar a trabajar en una ONG para compensar el daño que había hecho, ya lo había decidido, iba ir directo a su jefe y a decírselo. Pero al llegar su jefe le dijo:"volodos tengo una nueva misión para ti y espero que no me falles si no ya sabes lo que te pasará; y de repente se le olvidó de un plumazo lo que le iba a decir, a si que decidió que haría la misión y luego se retiraría. Y llegó a Madrid, donde había quedado con su compañero. Se encontraron a la puerta del congreso de los diputados, Volodos quería saber cuál era el plan, pero se le negó la información. Le dijeron que entrara mientras le daban una pistola, se puso muy nervioso, no sabía de qué iba, el solo se metió ahí porque le habían dicho que tenía que salvar a euskadi, y se negó a continuar, pero era demasiado tarde: había comenzado un tiroteo con los guardias e iban perdiendo; en un último por hacer algo bueno empezó a disparar a sus compañeros. El resultado final fue una derrota innegable que resultó con Volodos muerto.
MORALEJA: no te metas en ETA
martes, 1 de diciembre de 2009
EL TIEMPO
El tiempo se detuvo. El tiempo avanzó tan deprisa que adelantó a la luz de tus ojos. El tiempo se hizo tan eterno, durante aquel segundo, que hasta dolía. El tiempo sacó a luz la verdad de la naturaleza, e hizo que tus manos se alejaran de las mías. Si alguna vez hubiera deseado algo, no habría parecido nada comparado con el deseo de poder jugar con el tiempo. Retroceder y vivir de nuevo. Una sola vida no es suficiente, no para nosotros. A nuestro amor aún le quedan tantas cosas por vivir. Y mientras lloro, solo puedo intentar no mirarte. Tumbado y frío. Sin aliento y sin voluntad. Después solo un hueco en la tierra, y otro en mi corazón. Luego gente. Todos en fila, todos de negro, todos se acercan a mí y después se alejan. Me dan la mano, un fuerte apretón, como quien quiere transmitir calor y protección. Como si fuera posible que una de sus cálidas manos, llegara a derretir el hielo que se apoderaba de mi corazón. Como si alguna, tuviera el secreto del tiempo, que intenta darme, pero se resiste a caer. Como si por esas manos, él fuese a volver, el tiempo a retroceder hasta el día en que te vi por primera vez. Si un solo roce pudiera devolverme un beso tuyo, me aferraría al tacto humano. Solo por un segundo más. Porque ahora lo sé. Ahora el tiempo es mío, solo mío y de nadie más. Y ahora sí, podemos pararlo en el justo instante en que te aproximes a mí. Ni demasiado cerca ni demasiado lejos. Lo justo para poder rozarte, para poder sentir tu cálido aliento, lo único que podría dar calor a mi alma. Y ahora todos se van. Un recuerdo más de mi soledad, de mi falta. Y lloro de nuevo y esta vez es de rabia, de odio, de impotencia. ¿Dónde estás tiempo? ¿Dónde estás, que te acabas y apenas te despides? Y mientras los dueños de esas manos, que parecían tan dolidas, vuelven a su vida y salen de ese disfraz de amargura que solo es cierto en mí. Yo, la única que te ha amado de verdad. La única que te añora y tiene un hueco en el corazón.
Mi casa. Nuestra casa. Vacía. La soledad en la cama y las luces apagadas, en tu memoria, esta noche, no lucirán. Permanecerán apagadas, casi tan oscura la habitación, como ese hueco, el de mi corazón y mi alma. Y aún huele a ti la almohada. Y pido al tiempo que vuelvas, que esa noche sin luna que llega, no me devuelva jamás al día. Que me guarde en su lecho, en nuestro lecho. El mejor sitio para dormir toda la eternidad. Y le pido, que al menos no se lleve tu aroma, que me lo deje intacto, para cuando en la duermevela crea que aún estás aquí. Por favor, tiempo. Solo ese pequeño oasis de tranquilidad, solo ese olor, y esa canción en el tocadiscos. Que mientras suene, yo bailaré con la sombra de nuestros destinos y dejaré que me arrastre, bailando eternamente nuestra canción, dormida, con el tiempo agotado, con el corazón lleno de mi amor, nuestro amor interminable. Incapaces de olvidarlo ni siquiera en el sueño eterno. Por mucho que el tiempo se empeñe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
